Mi recuerdo favorito de la convertibilidad se trata de aquellos Sábados soleados en los que mi padre llegaba de obrar y me brindaba ese Peso que me daba acceso a una infinidad de néctares de infancia, tales como; Cucuruchos de Vainilla y Dulce de Leche Granizado, Alfajores de tres capas, Docenas de chicles Bazooka sabor Banana Pisada.
Los demás recuerdos son bazofias.
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